Nivel

Lee el resumen
en nivel básico
Escucha y lee
Download


Las celebraciones por el día de los muertos en Bolivia no se limitan a Todos Santos y Día de los Difuntos, pues cada 8 de noviembre, una semana después, miles de fieles en La Paz celebran la festividad de las “ñatitas”. Este nombre identifica a cráneos humanos que los devotos tienen en sus casas como protectores o guardianes. La creencia indica que el alma continúa en la calavera y que ayuda a la persona que la acoge. Los preparativos comienzan una noche antes y ya en la fiesta, las familias o portadores que tienen las calacas acuden a los cementerios para bendecirlos. Entre macabra y tradicional, esta costumbre se afianza cada vez más en la ciudad ante el rechazo de la Iglesia católica.

Texto: Milen Saavedra
País: Bolivia

os muertos viven? Pues en Bolivia, sí. Y no se trata de una historia de zombis o muertos vivientes, se trata de la Fiesta de las Ñatitas o calaveras milagrosas. La palabra “ñato” o “ñata” se usa para denominar a las personas con nariz chata y, en este caso, quiere decir sin nariz. En la ciudad de La Paz, se cree que los cráneos protegen y ayudan a su portador y este, a su vez, lo trata como un miembro de la familia, pues convive con ellos y participa de las actividades domésticas. Los devotos aseguran que el ajayu (alma) del cuerpo aún está presente en ese resto óseo.

Uno de los creyentes es María Quisbert, pero no siempre lo fue. Ella cuenta que hace tres años le robaron objetos valiosos y dinero de su casa, dejándola totalmente endeudada, situación que le contó a una amiga que tenía una ñatita llamada Lidia.

“Esa noche, mi amiga soñó con la ñatita Lidia y ella le pidió que la llevara conmigo. Al día siguiente, me la trajo y se quedó en mi casa esa noche. Antes de dormir, con toda mi fe le pedí que me mostrara en sueños dónde estaban mis cosas y dónde estaban los ladrones; que si me hacía ese favor, cada martes por la noche le llevaría un cigarro y flores en agradecimiento”, recuerda doña María y agrega que, esa noche, soñó con la calavera.

“En sueños, Lidia me llevaba de la mano, era una jovencita muy linda que había fallecido en un accidente en Los Yungas. Me mostró el lugar en donde se encontraban mis pertenencias”, cuenta doña María. Al día siguiente, hizo la denuncia a la Policía, les indicó el lugar en dónde estaba lo que le robaron y así recuperó sus cosas. Ahora ella, cada martes por la noche, cumple la promesa que le hizo a Lidia.

Doña María comenta que tiene un conocido, Eduardo Flores, que tiene la calavera de un bebé de menos de dos años. “Se llama Toñito y es muy juguetón, les quita los juguetes a sus niños. Toñito lleva más de 10 años en la familia de Eduardo y, aunque se supone que no es más que un niño, le cuida su salud y le ayuda en sus estudios”, asegura.

“Desde que tenemos nuestra ñatita nada nos falta. Tenemos salud, cuida la casa cuando salimos de viaje, hacen ruido. A veces mis hijos llegan tarde y yo le encargo que me los traiga bien y hasta ahora nada nos ha pasado”, comenta por su lado Carmen Castro.

“Le rezamos para pedir que nos cuide y que nunca nos abandone, nunca le hago faltar su coca y cigarro y siempre le hablo, porque si le descuidas o te olvidas de ella, se enoja y te castiga”, explica. “En sueños te dicen que tienen sed y piden refresco”, agrega Carmen.

Como doña María y doña Carmen, hay miles de creyentes en las ñatitas. Y cada 8 de noviembre, una semana después de Todo Santos y del Día de los Difuntos, se celebra una fiesta en su honor.

Entre parientes, desconocidos y almas olvidadas

Hay ñatitas de toda edad: niños, jóvenes, adultos y ancianos. Son calaveras que pueden ser de parientes, herencias, regalos, compra y venta, antiguos elementos de estudio de estudiantes de medicina y algunos testimonios afirman que provienen de cuerpos robados en cementerios clandestinos que hay en las ciudades de La Paz y El Alto. En todo caso, son cráneos a los que se les da nombre y que se cuidan de generación en generación. Cuando una persona encuentra un cráneo que no es de un familiar, la tradición le obliga a hacerse responsable del difunto, devolverle dignidad y ofrecerle un hogar. Lo normal es tener una o dos calaveras, pero hay personas con tres o incluso seis.

En los hogares, los devotos hacen participar a las calaveras de los compromisos y obligaciones de la familia, vigilan la casa, la protegen de los ladrones y hasta intervienen en las consultas de los problemas familiares, relacionados con la salud, el trabajo y la suerte.

La forma de comunicarse que tienen los cráneos es a través de los sueños. Los devotos aseguran que mientras duermen conocen la historia del alma que ocupa la calavera, sus pedidos y hasta sus gustos para vestir o alimentarse.

“No cualquier cabeza es ñatita. Tiene que ser alguien sin identidad, que haya muerto sin ayuda o cariño, de forma violenta, ya sea una guerra o un derrumbe”, explica el pintor y antropólogo Edgar Arandia.

El experto cuenta que los devotos les piden favores a las calaveras pero que las almas no ayudan “así nomás”. “Es un humano, no es un santo. Al igual que un amigo, trata de ayudarnos cuando estamos tristes. No es para pedirles plata ni éxito”, indica.

Finalmente, cuando el alma que habita el cráneo se cansa de estar en la tierra, le avisa a su portador mediante un sueño. Entonces, se la lleva al cementerio para que sea enterrada, porque ya terminó su trabajo.

Para el antropólogo, comunicador, museólogo e investigador Milton Eyzaguirre la pervivencia de esta costumbre a través de los años tiene que ver, fundamentalmente, con una percepción que está relacionada con el poder que tienen las ñatitas.

“En el mundo andino se cree que las ñatitas o los restos óseos son sullca dioses (dioses de segundo orden) y que en la época prehispánica eran intermediarios entre las grandes deidades y los seres humanos. En la concepción actual se cree que son intermediarios entre el dios católico y los seres humanos. Las ñatitas, a partir de esta percepción, pueden ayudar a los seres humanos que son miembros de su familia o de su linaje, en algunos casos. A esta entidad se le pide una serie de favores, fundamentalmente para que les vaya bien en el tema económico y de salud”, explica el experto.

Además, agrega Eyzaguirre, este fenómeno está interrelacionado con lo que pasaba en el área rural en la época colonial e incluso antes, porque a las ñatitas, en su condición de dioses “menores”, se les pedía que hicieran llover o dejaran de hacer llover, dependiendo de las circunstancias y las necesidades temporales y agrícolas.

Flores y música para la fiesta

Desde la noche de cada 7 de noviembre, las familias alistan a sus ñatitas con sus mejores galas, se les pone algodón en los agujeros de los ojos y la nariz, gorras, sombreros o lluchus (gorros tejidos), gafas de sol, winchas, las adornan con coronas de flores y serpentinas o lo que la ñatita haya pedido mediante un sueño a su portador. También las colocan en urnas de vidrio, de madera o en cajas de cartón. Según la tradición, las almas disfrutan al compartir junto a los vivos y por eso la celebración se convierte en una fiesta

Al día siguiente y desde tempranas horas, los creyentes junto a sus familias se reúnen dentro y en los alrededores del Cementerio General de la ciudad de La Paz. Primero, acuden a misa para que los cráneos la escuchen y reciban agua bendita, que la riegan los mismos portadores porque los párrocos se niegan. Aunque la Iglesia católica en los últimos años ha reprobado en varias ocasiones esta tradición, no ha sido escuchada por los miles de devotos que aumentan cada año y hacen caso omiso a las advertencias eclesiales.

Después, los portadores se acomodan lado a lado en las calles al interior del cementerio junto a sus ñatitas, como en una exposición. Los devotos, sean familiares o extraños, se les acercan y les rezan o también ch’allan (ofrendan y celebran con bebidas alcohólicas). Así, cualquiera que crea en esta tradición, sea paceño, boliviano o extranjero es bienvenido a participar.

“Primero preguntan a los acompañantes por el nombre de la ñatita a la que desean rezar, le ofrecen flores, velas, mixtura (papel picado) u hojas de coca. A las ñatitas les gusta eso y también música. Los rezos son para pedir protección, algún favor o para agradecer”, explica Karen Monje, una asidua visitante de la fiesta.

“Se dice que ya algunas ñatitas se conocen y esperan encontrarse en el cementerio debido a la fiesta. Entonces, las familias suelen colocarse cerca para cumplir sus deseos”, agrega Karen. Por eso, también se celebran bodas y bautizos de las calaveras y sus portadores se convierten en “compadres”. Estas ceremonias son recreadas por las familias porque la iglesia no acepta esta práctica.

Después del recorrido en el cementerio, algunos devotos continúan la celebración con fiestas en salones de eventos cercanos, que incluye música en vivo, baile, comida y bebida, todo en nombre de la ñatita.

Terminado el festejo, los creyentes retornan a sus casas con sus ñatitas. Las vuelven a colocar en los altares que tienen en sus hogares y cada lunes, día de las almas, les ponen velas, cigarros, hojas de coca y flores para agradecer o pedir que los sigan cuidando a la espera del próximo 8 de noviembre.

Algunos datos

• Como antecedente de esta celebración, se dice que esta tradición proviene de la época prehispánica de Tiahuanaco, donde las ñatitas de la gente querida y los antepasados se consideraban fuentes de poder que daban protección a las personas, las familias y las comunidades, según investigaciones de arqueólogos.

• El Cementerio General de la ciudad de La Paz fue abierto en 1826, un año después de la fundación de Bolivia.

• En 2016, unos 20 000 devotos visitaron el Cementerio de La Paz para celebrar la festividad, se calcula que este año habrá más asistentes.

• En 2008, el arzobispo de La Paz, Edmundo Abastoflor, emitió un comunicado a la parroquia del Cementerio tachando la tradición de “culto no cristiano”, y prohibiendo las bendiciones. El párroco lo intentó, pero los devotos bloquearon la iglesia, bloquearon el tráfico y sitiaron al padre. Ese año, hubo bendición de ñatitas.







feedback
name@example.com

Versión Principiantes – A2


Ñatitas, los muertos que viven


Día de Muertos (2 de noviembre) es una festividad muy popular en América Latina, pero no es la única que celebra la vida de los difuntos. En La Paz, Bolivia, además de festejar el Día de los Santos Difuntos o Día de Muertos, se celebra a las “ñatitas” el 8 de noviembre.

Las ñatitas son cráneos humanos. Muchas personas las tienen en sus casas, a veces una o dos; algunos tienen más de cinco. ¿Quiénes son las ñatitas? Son calacas humanas que fueron compradas, regaladas o incluso robadas de cementerios clandestinos. Incluso pueden ser cráneos de familiares. En teoría estas personas murieron de forma trágica o sin compañía.

Los devotos, o sea las personas que tienen a las ñatitas en su casa, se preocupan por darle todo lo que el alma pueda necesitar: compañía, alimentos, cigarros, rezos. En compensación, los cráneos cuidan a sus hijos, sus negocios y sus casas, incluso los ayudan en los estudios. Cada devoto conoce la historia del alma porque esta se comunica mediante sueños; así se conoce su nombre, cómo murió y qué le gusta.

Cada 8 de noviembre los devotos decoran a sus ñatitas con flores, les llenan los agujeros de los ojos y la nariz con algodón y las llevan a oír misa. Cada familia llega con su calavera a la iglesia y después, en la puerta del Cementerio General de La Paz, las ñatitas son bendecidas. Cientos de personas llegan ese día al cementerio para rezar, prender velas y pedirles favores.

La fiesta de las ñatitas es la máxima expresión de la ciudad de La Paz y El Alto al culto de la muerte y la relación constante de los espíritus y la sociedad que data de tiempos prehispánicos.

Comprensión

A continuación verás las preguntas de comprensión del texto. Lee y escucha el texto para responder a las preguntas. (Te recomendamos leer primero y escuchar después)

Ñatitas, los muertos que viven

Quiz

 

Gramática y Usos

A continuación encontrarás dos documentos PDF con la explicación del Uso y Gramática.

A2 ‘Vocabulario de Día de Muertos .

B2 ‘Regatear en La Paz, Bolivia .

Vocabulario

Ñatitas,muertos que viven

Vocabulario Resumen .

¿Quieres conocer más sobre Bolvia?

Descubre sus imágenes, sonidos y sabores:

¡Viaja y aprende!