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El turismo de cruceros es algo relativamente nuevo para los cubanos, pues no fue sino hasta el año 2015 que los puertos de la isla caribeña comenzaron a ser visitados por esos gigantescos y lujosos trasatlánticos. Y apenas llegaron los turistas de esos llamativos barcos, los cubanos empezaron a buscar la forma de beneficiarse económicamente de la nueva situación. Uno de ellos fue Nelson González y acá les contamos su historia…

Texto: Sabdiel Batista Díaz
País: Cuba

urante 2016, Cuba recibió cerca de cuatro millones de turistas, un 13% más que en 2015. Para este año, dicha cifra debería aumentar y según estimaciones podría llegar a los 4.2 millones. En gran medida, este número se incrementará gracias a los cruceros de la empresa Norwegian Cruise, que a partir del 1 de mayo inició su primera ruta comercial a la isla.

En La Habana, Cienfuegos y Santiago de Cuba aumentó la cantidad de artesanos dedicados a crear souvenirs y se restauraron decenas de autos americanos clásicos para pasear a los turistas por las ciudades, y otros trataron de buscar trabajo directamente en estas naves. Este es el caso de Nelson González, un joven licenciado en turismo que trabajaba en Marina Marlin, en Cienfuegos, a solo unos metros de los veleros y los pequeños yates de turismo que entran a la bahía de Jagua.

Nelson creció a orillas del mar. A veces veía desde el malecón a los barcos entrando hacia el puerto; camaroneros, patanas de transporte de personal, veleros, yates pequeños y buques tanqueros con dirección a la refinería de petróleoCamilo Cienfuegos”, la más grande de Cuba. Pero nunca imaginó que un día su vida iba a estar tan apegada al mar; que viviría casi todo el año, literalmente, encima de un crucero.

Al parecer su interés se concentraba en los barcos más grandes y lujosos que entran a este puerto en el centro de Cuba. “Los cruceros turísticos son una oportunidad muy buena para los jóvenes vinculados al turismo y sobre todo para alguien que estudió en la universidad las técnicas y el trato a visitantes de diferentes partes del mundo y que hablan diferentes idiomas”, señala.

Este joven isleño se enroló en la tripulación del MSC “Armonia” a través de la empresa SELECMAR, en la Habana, encargada de proveer personal para todas las actividades en alta mar. “Un colega dio la noticia de que estaban escogiendo miembros para las tripulaciones en Cuba y me lancé. Tuvimos que pasar varias pruebas de aptitudes y de idiomas y después un curso preparatorio y casi enseguida los escogidos embarcamos”, nos cuenta Nelson.

La vida diaria

El crucero MSC Armonia, con bandera panameña, cuenta con una capacidad para 2679 pasajeros y 721 tripulantes. A bordo se habla mayoritariamente español, inglés, portugués, francés, italiano y alemán.

En un inicio hicimos la ruta turística del Caribe: Riviera Maya, Yucatán, Cancún, Punta Cana y La Habana. Luego cruzamos el Atlántico a la ruta Mediterránea: Ibiza, Mallorca, las islas griegas e italianas y Europa. Hasta ahora he trabajado siempre en el restaurant de la tripulación; soy nuevo en estas funciones, pero después debo pasar a los restaurantes y servicios directamente con los turistas, que es más difícil”, explica.

De acuerdo a lo que señala Nelson, la tripulación completa habla en varias lenguas, y los turistas en muchas más, así que casi siempre el idioma base es el inglés. “Pero siempre es muy complicado tratar con personas de diferentes culturas e idiomas”, nos comenta a través de Internet, él desde Mallorca y este periodista desde Cienfuegos.

Acerca de la rutina para un joven dependiente, Nelson nos comenta que son complicadas, aunque se puede mejorar las destrezas con los idiomas e incluso aprender nuevas lenguas. “Los turistas se pasan varios días y hasta semanas a bordo; para ellos son vacaciones, pero nosotros debemos trabajar para que se sientan cómodos. Poco a poco aprendemos muchas cosas de su cultura; ellos hablan con la tripulación y les preguntan detalles sobre el barco o sobre las rutas”.

Eso sí, nos confiesa que la vida en el crucero como tripulante no es “tan dura”, ya que “te terminas acostumbrando al ritmo de trabajo, a los horarios; aquí solo se trabaja y se duerme. El tiempo libre que tenemos es muy poco, y es el lapso que tomas para salir a conocer otras ciudades cuando estás en puerto”.

La Torre de Babel

El joven tripulante reflexiona y nos dice que un crucero es como una pequeña Torre de Babel flotante y hay muchas diferencias culturales. “Para una persona que estudió Lenguas Extranjeras o Gestión Turística es una experiencia muy gratificante, porque puedes aplicar lo que estudiaste en la universidad. Además, tienes siempre un grupo enorme de personas de muchos países deseosos de conocer más sobre cada destino turístico que visitan, y nosotros por supuesto que también aprendemos mucho”.

Pero, agrega, el otro lado de la moneda es que también resulta ser muy complicado y estresante este trabajo, “porque tienes que comunicarte en varios idiomas con muchas personas a la vez”.

Cabe mencionar que para trabajar como tripulante de un crucero turístico, los cubanos deben pasar varias pruebas y cursos de la compañía empleadora. Posteriormente, esta misma compañía gestiona pasaportes, visas de trabajo y demás documentos migratorios. Debido a esa intermediación el ciudadano que sea contratado solo cobra una parte del salario, ya que un porcentaje determinado le pertenece a la agencia contratante.

En particular, Nelson gana unos 800 euros mensuales, luego de los descuentos por seguros médicos, alimentación y alojamiento. A esto se le puede sumar los bonos o premios por diferentes motivos.

En estos meses Nelson ya no ve pasar los cruceros frente a su antiguo trabajo en la marina de Cienfuegos. Sin embargo, sabe que constantemente entran allí esos gigantes llenos de turistas de todo el mundo, con su cultura y enormes deseos de conocer esa ciudad del Caribe. Ahora es él el quien visita ciudades nuevas, a bordo del MSC Armonia.

“En un inicio pensé que no me iba a acostumbrar, porque había subido muy pocas veces a barcos, y eran mucho más pequeños que este crucero. Pero poco a poco me acostumbré. Aquí fui haciendo amistad con otros tripulantes, sobre todo con los pocos latinos que hay; y ya es como mi casa, ya ni siento el movimiento del barco en el mar”, cuenta Nelson por Facebook, y sigue publicando las fotos de cada una de las paradas que hace el barco en los puertos mediterráneos y europeos.

Ahora estoy casi seguro que Nelson extraña ver los barcos desde el malecón de la “Perla del Sur”, como también se le conoce a esta bella ciudad a la orilla del mar Caribe. Y estoy seguro que se debe acordar de vez en cuando de aquella canción infantil de Enriqueta Almanza, interpretada por Consuelito Vidal, que cantaban en décadas pasadas los niños cubanos: “Barquito de papel, mi amigo fiel, llévame a navegar por el ancho mar…”

Un nuevo negocio

Durante el primer semestre de 2015, un total de 12 997 viajeros de cruceros llegaron a Cuba. A su vez, durante el primer semestre de 2016, fueron 53 748 visitantes que tocaron puertos cubanos, lo que significa un aumento de más de un 400%.

• El primer crucero estadounidense en llegar a puertos cubanos fue el Adonia, de la compañía Fathom, filial de la empresa estadounidense Carnival Corporation. La embarcación zarpó desde Miami en mayo de 2016 y arribó a La Habana con cerca de 700 pasajeros a bordo.

Aparte de Carnival, las compañías Royal Caribbean Cruises, Pearl Seas Cruises, Norwegian Cruise, Oceania Cruises, Regent Seven Seas Cruises, Azamara Club y Pearl Sea Cruises tienen permiso de Cuba para viajar a la isla desde el año 2017.

• La italiana MSC Cruceros tiene un acuerdo con el grupo turístico Cubanacan para ofrecer los servicios en tierra y excursiones. La naviera española Baleària debe operar dos líneas entre EE.UU. y Cuba, ambas con el puerto de La Habana.







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Versión Principiantes – A2


Un cubano a bordo de un gran crucero


Cuba recientemente se incorporó a las rutas de los grandes cruceros por el Caribe. Los lugareños se benefician de la llegada de los barcos porque pueden vender sus artesanías a más personas y llevarlos a pasear en los clásicos autos norteamericanos que aún funcionan en la Isla. Pero este no es el único beneficio: muchos jóvenes cubanos optaron por trabajar en los gigantescos barcos.

Ese es el caso de Nelson González, licenciado en turismo. El trabajaba en la marina de Cienfuegos y siempre admiró el mar desde el malecón de su ciudad. Cuando supo que estaban contratando gente para trabajar en cruceros se postuló y después de varias pruebas de idiomas y habilidades, fue seleccionado.

Empezó haciendo la ruta que viaja por el Caribe: Riviera Maya, Yucatán, Cancún, Punta Cana y La Habana. Ahora viaja por el Mediterráneo, las islas griegas e italianas.

Nelson cuenta que su trabajo es maravilloso; es una Torre de Babel, porque se hablan muchas lenguas al mismo tiempo; eso es fantástico, pero también difícil. Conocer la cultura y costumbres de varios países es un reto gratificante. No solo debe atender a varios pasajeros en diversos idiomas, también debe relacionarse con sus compañeros de trabajo que vienen de todas partes del mundo.

Nelson considera que el trabajo no es tan duro y que aprovecha su tiempo libre para salir a conocer las ciudades cuando está en el puerto. Él está feliz porque puede aplicar todo el conocimiento que adquirió en la universidad. También confiesa que antes de trabajar en el crucero había estado pocas veces en el mar, pero que ahora está acostumbrado al movimiento del barco.

En 2015 Cuba recibió 12 997 viajeros y durante el primer semestre de 2016 llegaron al puerto 53 748 turistas .

Comprensión

A continuación verás las preguntas de comprensión del texto. Lee y escucha el texto para responder a las preguntas. (Te recomendamos leer primero y escuchar después)

Un “barquito de papel” en Cuba

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Gramática y Usos

A continuación encontrarás dos documentos PDF con la explicación del Uso y Gramática.

A2 Perífrasis Tener que .

B2 ‘ Subjuntivo + cuando, hasta que .

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