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La Navidad, es quizá la festividad más esperada por los guatemaltecos. Y aunque se celebra en todo el país casi por igual, tanto en ritos religiosos como en gastronomía, cada familia le da un toque personal. El 24 y 25 de diciembre son fechas de cultura, tradición y principalmente de convivencia y unión familiar. Por supuesto que los deliciosos y tradicionales tamales, elaborados a base de masa de maíz y arroz, no pueden faltar, pues son la principal comida de esta celebración. En la siguiente nota conocerás cómo nuestra periodista prepara y festeja la Navidad con una típica familia local.

Texto: Cory Unverhau
País: Guatemala

se encuentra una de las cumbres más altas de Centroamérica: la Sierra de los Cuchumatanes. Sus montañas cautivan tanto a nacionales como extranjeros, incluyéndome a mí, que soy de Alemania. Pero ¿qué tiene que ver Huehuetenango con la Navidad? Simple: me invitaron a celebrarla ahí. Y qué mejor manera para sumergirme en las costumbres y tradiciones asociadas con la Navidad en Guatemala que vivirlas junto con una familia originaria de este país.

Generalmente desde principios de diciembre, las familias guatemaltecas se reúnen para los preparativos de Navidad como la elaboración del arbolito navideño. En el caso de la familia que me invitó a su casa, empezamos con los planes de festejo el 23 de diciembre.

Recuerdo bien cuando Doña Candelaria, mi madre de acogida, regresó del mercado aquel día con una canasta sobre la cabeza llena de hojas verdes y tiras de cibaque. “Mañana vas a aprender cómo hacer tamales”, me dijo. Enseguida puso agua a hervir y luego agregó las tiras y las hojas a las que se las llama mashán, para desinfectar, suavizar y hacerlas moldeables.

Por la tarde, acompañé a Doña “Candi” a la azotea desde donde podíamos ver los Cuchumatanes. En un lavadero, en un rincón de la azotea, colocamos las tiras y las hojas. Con una esponja húmeda limpiamos hoja tras hoja y les cortamos el tronco. Después, las dejamos secar al sol junto con las tiras. Toda la limpieza nos había llevado un par de horas. “Hay que dejar listo todo hoy para que mañana podamos empezar con la elaboración de los tamales”, me explicó.

En estas fechas, la familia acostumbra a esparcir pino para crear armonía y promover un ambiente de amistad, “sobre todo el 24 cuando se supone que visitan amigos, vecinos y familiares”, me dijo Sandra, la hija de mi anfitriona.

Doña Candi y Sandra, en lugar de comprar un árbol navideño, prefieren ofrendar a la vida y a la tierra a través de flores o plantas ornamentales, con las cuales elaboran un altar sencillo cada año. Es por eso que en la mañana del 24 pusimos velas, dulces, algunos adornos y frutas exóticas que solo en esas fechas abundan en los mercados de Guatemala.

Cocinando tamales

El Popol Vuh dice que los humanos fueron creados a partir de maíz. En Guatemala se elabora el tamal a base de masa de maíz y arroz e incluye tomates, diferentes chiles y especias; y está relleno de carnes y envuelto con hojas de mashán de plátano o maíz. No pueden faltar en Navidad ya que siguen siendo por mucho, la principal vianda de esta festividad.

Cuando me levanté el 24, Doña Candi ya había puesto varios recipientes sobre el mostrador de la cocina. Cada uno contenía cosas distintas: pollo, pasas, ciruelas y jalapeño. Incluso había preparado recado rojo y la masa de maíz y de arroz. Luego hizo una demostración de cómo íbamos a empacar los tamales.

Parecía fácil, pero al momento de imitarla me di cuenta de lo complicado que era el proceso. Primero pusimos las hojas de mashán una sobre otra de forma diagonal. Procedimos a colocar una porción de masa en el centro, un pedazo de pollo y abundante recado. Sobre el recado pusimos una pasa, una ciruela y un poquito de chile. Después, doblamos las hojas y las cerramos para formar un paquete, el cual amarramos con una de las tiras de cibaque.

Mientras trabajábamos, hablábamos sobre costumbres, platos y fiestas tradicionales de Guatemala y Alemania. Conforme pasaba el tiempo, se fue llenando el mostrador de cocina con pilas de tamales de maíz y arroz, ¡los cuales eran casi 200 al final! Los cocinamos en una olla grande con agua en el fondo por más de dos horas. “¿Pero qué vamos a hacer con 200 tamales?”, pregunté. “Los distribuimos entre vecinos cercanos y familiares; se deben consumir por tres días seguidos”, me contestó Sandra.

Por la tarde pasaron vecinos, conocidos y familiares ya que sabían de los deliciosos tamales de Doña Candi. Se quedaron un rato para charlar con ella y Sandra mientras tomaban un poco de ponche. Luego se fueron con canastas o bolsas que Doña Candi les había llenado con tamales.

Cena y altar

Por fin llegó la hora de sentarnos en la mesa de la cocina y saborear nuestros tamales (las familias guatemaltecas acostumbran a cenar entre 6 y 7 de la tarde). Me encantaba ver los grandes paquetes que habíamos elaborado con tanta dedicación. Abrí el primer tamal de mi vida. Le eché un poco de jugo de limón y me lo fui comiendo con pan francés como suele hacer aquí la gente. Disfruté cada minuto de la cena ya que era otro momento hermoso de convivencia, intercambio cultural, y mucha alegría.

Después fuimos a la sala donde encendimos varias velas y las colocamos sobre los ramos de flores puestos en el piso. “El objetivo es agradecer que se celebra esta fecha un año más. Las velas son una ofrenda; sus cuatro colores (rojo, amarillo, negro y blanco) representan cuatro elementos, los cuatro colores de la humanidad y las cuatro esquinas del universo”, explicó Sandra.

Me encantó este pensamiento ancestral. Aquí estaba yo, empapándome de todas las nuevas experiencias y momentos de convivencia que había compartido junto a Doña Candi y Sandra desde el 23 de diciembre. Para mi sorpresa, no extrañé para nada las celebraciones familiares en Alemania; sentía que realmente me reconectaba conmigo misma, la gente y mi entorno.

Uvas y fuegos

A eso de las 10 pm nos fuimos a dormir por un rato. Nos habíamos levantado bien temprano ese día para preparar los platos y la casa. Pusimos nuestras alarmas a las 11:45 pm para no perdernos el gran espectáculo de la ciudad.

Un par de minutos antes de la medianoche, Sandra repartió uvas frescas que había comprado en el mercado. Me dio exactamente 12 diciendo que a las 12 de la noche en punto nos comeríamos cada una nuestras uvas pidiendo deseos para Año Nuevo… ¡pero en Navidad!

Subimos a la azotea desde donde veíamos toda la ciudad de Huehuetenango. 10 minutos antes de la medianoche la gente empezó a tirar cohetes y fuegos artificiales. En un primer momento estaba totalmente confundida. Creía que era Año Nuevo, porque en mi país acostumbramos tirar fuegos artificiales únicamente en esa fecha. Mientras miraba el espectáculo en el cielo, comía mis uvas pidiendo deseos. Nunca antes había hecho esto, ya que en Alemania no existe esta tradición.

El espectáculo duró casi media hora. Bajamos a la cocina para comer más tamales y tomar ponche de piña, manzana, coco, jocotes, canela, papaya y pasa. “Qué día increíble y extraño”, me dije muy agradecida y feliz.

Los mejores y más importantes momentos de la festividad fueron la elaboración de los tamales, la decoración de la casa con pino y la cena. No tanto los fuegos artificiales. Doña Candi y Sandra no intercambian regalos porque lo que más les importa es la convivencia y la unión familiar.

Otras costumbres navideñas

En muchos hogares guatemaltecos, que practican el catolicismo, se construyen los llamados “belenes” o nacimientos. Una curiosidad del pesebre es que se le colocan figurillas de barro con trajes regionales. Días antes en los mercados se vende aserrín colorido, hojas de pacaya, musgo natural y estatuillas de barro (vendedores, pastores, ovejas y patos). Todo esto es una mezcla fascinante de arte popular maya y tradición católica. Del 16 al 24 de diciembre se llevan a cabo las tradicionales posadas navideñas, en las que cada noche grupos de vecinos cargan en hombros a la virgen María y San José de casa en casa. Las posadas, amenizadas con cánticos o villancicos, recuerdan la peregrinación que hicieron ambos desde Nazaret a Belén. En Huehuetenango se acostumbra a poner tamales en el altar y artesanías de barro en las casas. Los que pertenecen al grupo de las posadas pueden comer tamales y llevarse una artesanía como obsequio. En la capital, en la zona antigua, personas con linternas de papel coloreado caminan de noche por las calles. Cantos y oraciones son acompañados por instrumentos autóctonos como el ayotl y los chinchines.







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Versión Principiantes – A2


Navidad en Guatemala: convivencia y tamales


La Navidad es una de las fiestas más esperadas por los guatemaltecos. Durante este época del año las personas comen mucho más la vianda tradicional del país, los tamales. Estos están hechos a base de masa de maíz y arroz e incluyen diferentes rellenos; están envueltos en hojas de plátano o maíz o amarrados con tiras de cibaque.

Así fue la experiencia de Cory, una alemana que pasó la Navidad con una familia guatemalteca. Ella pasó dos días elaborando los tamales junto a su madre de acogida. Junto a Doña Candelaria, la dueña de casa, lavaron bien las hojas y las tiras, luego les cortaron los tallos y después las secaron en la azotea de la casa.

Al día siguiente, el 24 de diciembre, se levantaron muy temprano para rellenar los tamales con pollo, pasas, ciruelas y carne. Cory cuenta que aprender a doblar y amarrar los tamales fue muy difícil.

Después de hacer 200 tamales, Doña Candi y Cory pusieron los tamales a cocer por dos horas. Ese mismo día vecinos, amigos, familiares y conocidos pasaron por la casa para charlar, tomar un poco de ponche y comer unos tamales. Doña Candi le regaló a cada persona una bolsa llena de la vianda.

Al final del día ellas y la hija de Doña Candi, Sandra, disfrutaron de los tamales que habían elaborado con tanta dedicación. Los comieron con limón y pan francés, como se come tradicionalmente en Guatemala.

Cerca de la medianoche subieron a la azotea de la casa y cada una recibió 12 uvas frescas ¿Por qué? Porque la tradición guatemalteca dicta que las uvas se deben comer a las 12:00 en Navidad mientras se piden los deseos para el Año Nuevo y se disfruta de los fuegos artificiales que las personas lanzan desde sus techos.

Comprensión

A continuación verás las preguntas de comprensión del texto. Lee y escucha el texto para responder a las preguntas. (Te recomendamos leer primero y escuchar después)

Navidad en Guatemala: convivencia y tamales

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Gramática y Usos

A continuación encontrarás dos documentos PDF con la explicación del Uso y Gramática.

A2 ‘ Justificaciones y excusas.

B2 ‘ Conectores de causa .

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