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Para cualquier inmigrante lejos de su familia las fechas especiales como cumpleaños, aniversarios y festividades religiosas llevan las emociones “a flor de piel”; puede ser mucho más intenso el caso de los venezolanos en el extranjero pues su cultura guarda tradiciones muy significativas y familiares, sobre todo en tiempo de Navidad.

Texto: Raquel Parra Ortega
País: Venezuela

a Navidad venezolana es netamente familiar. En la mesa el olor de las hallacas, el pernil, el pan de jamón y la ensalada de pollo solían dar la bienvenida cada 24 de diciembre a primos, tíos y abuelos. Inclusive en muchas casas desde el 15 de noviembre la decoración del arbolito y el tradicional pesebre se hacían presentes al son de la música alegre y popular como lo son la gaita zuliana y los villancicos navideños.

Sin embargo, debido a la situación política y socioeconómica del país, el fenómeno de la emigración de los venezolanos en el mundo ha transformado el sentimiento navideño. A partir de 1999 cerca de 2.5 millones de personas han abandonado esta nación apostando por una mejor calidad de vida.

Según estadísticas de la OEA, los territorios preferidos por los migrantes venezolanos son EE.UU., España Colombia, Chile y México (en 2017 también hubo un incremento de cifras hacia Perú). Esta inclinación se debe a las oportunidades de trabajo y flujo económico que ofrecen en la actualidad dichos países.

El crearse una vida nueva en un país ajeno no es fácil, sobre todo cuando se empieza desde cero pero la tenacidad, la fe y el “echarle pichón” a la vida está presente en la actitud de cada uno de ellos.

En Navidad, para la mayoría de los venezolanos en el extranjero, la melancolía se hace presente y en ocasiones puede convertirse en depresión debido a la lejanía familiar y la añoranza de tiempos mejores. Este fenómeno nostálgico tiene características bien diferenciadas con otros países de Latinoamérica. Así es como casi instintivamente el venezolano busca conservar sus tradiciones navideñas organizándose con el compatriota más cercano y tratando de adaptar los productos de la zona a sus tradiciones.

Nueva gran familia

Karint Viloria es oriunda de Maracaibo. Recién casada con Juan, ambos ingenieros, buscaron nuevas oportunidades en el negocio petrolero. Desde hace 12 años viven en Bakersfield (EE.UU). Para ella las mejores navidades eran las que celebraba en Venezuela junto a su familia. “Disfrutaba de las tradiciones, las gaitas y el ambiente espectacular donde todo era fiesta y la gente era feliz haciendo compras de alimentos, regalos y comida”, señala.

El desarrollador no pudo continuar sus estudios universitarios debido a la complicada situación económica de su familia; solo se graduó de bachiller en Ciencias y Letras. Sin embargo, su interés por superarse lo llevó a incursionar en el mundo de la tecnología, aprendiendo informática de forma autodidacta.

Karint conserva la costumbre de hacer el pesebre y también en su mesa no faltan el pan de jamón, las hallacas y la ensalada de pollo. Hoy tiene 43 años y junto a su esposo y sus dos pequeñas hijas se reúnen con otras familias “llaneras” para compartir sus platos típicos y hacer el juego del “amigo secreto robado” donde cada quien lleva un regalo y se ponen todos juntos, la persona escoge un regalo del montón y si no le gusta puede cambiarlo por el regalo de otra persona.

El juego se hace muy gracioso, dice, ya que todos están obligados a mostrar su regalo. “El compartir hace que por un momento esa nostalgia que siempre tienes se detenga un poco; celebrarlo como una familia es lo mejor”, señala Karint.

Empezando de cero

Luz Marina Vásquez (35 años) proviene del estado Aragua. Llegó hace solo 8 meses a Lima. Es psicóloga, pero mientras tanto trabaja como mesera. “Recuerdo la última Navidad que viví en mi país, rogando a Dios que vuelvan esos momentos con nostalgia. Recuerdo mis gaitas cantadas por ‘Maracaibo 15’, mi cena navideña con vino, hallacas y dulces tradicionales como cabello de ángel de lechosa e higos, todo en familia intercambiando regalos”.

Luz Marina confiesa que aún se está adaptando a Lima y la verdad es que no se reúne con ninguna comunidad venezolana e intenta asimilar lo mejor posible las costumbres locales. “Este último 24 de diciembre estuve trabajando, en la noche lloré sola en mi habitación”.

Neira Salas, arquitecta de 45 años, nació en Caracas y vive desde 2001 en Barcelona. Recuerda sus navidades pasándola en familia, cenando y disfrutando de los manjares navideños venezolanos. “Imposible olvidar la bebida del ponche crema que hacía mi mamá, la decoración del arbolito y el nacimiento, la vista de la cruz iluminada del Cerro el Ávila desde el balcón de la casa”.

Asegura que en España el menú tradicional de la cena es muy diferente. “A pesar que las gambas es el plato principal, intento mantener el pan de jamón, y alguna hallaca que me regalen, pues aquí en mi casa no son muy fanáticos de ellas. Desde que nació mi hijo he dejado de ir a las parrandas navideñas de mis compatriotas, pero siempre la pasamos con un amigo venezolano que tiene su esposa española”.

Neira comenta que actualmente es muy fácil conseguir los ingredientes para preparar los platos venezolanos. “Antes costaba más encontrarlos; había que ir a tiendas latinas específicas, pero ya es bastante sencillo. Supongo que la inmigración ha hecho que los productos tengan más demanda”.

Casi como en casa

Nathaly Martínez (43) dejó hace casi dos años su ciudad natal en el estado Zulia para mudarse con su esposo y su pequeña hija a Barranquilla. “Extrañamos mucho la Navidad en Venezuela. Las mesas espectaculares que hacía mi mamá con mucha comida, variedad de dulces con toda la familia”.

Nathaly conserva la idea de vestirse de manera especial y elegante para esta fiesta, aunque no la siente tan “espectacular como la percibía en Venezuela”. A pesar de que sí existe comunidad venezolana en su entorno, las dos navidades que ha pasado en su nuevo país se ha reunido con amigos colombianos que la han recibido a ella y a su familia de la mejor manera.

Dada la cercanía geográfica entre Colombia y Venezuela, en Barranquilla resulta muy sencillo conseguir los ingredientes para preparar el pan de jamón, hallacas, el pernil, la ensalada y el ponche crema, explica.

El fenómeno de reinventar

Con su título de psicóloga, Andrea Ortega (33) emigró sola a Santiago de Chile en abril de 2017. Para ella las navidades en el municipio Mara eran “espléndidas, familiares y esperanzadoras. Las recuerdo con tanto amor: ver a toda mi familia reunida era tradición, compartir me llenaba de mucha felicidad”.

En su primera navidad en Chile, Andrea realizó su acostumbrada cena navideña con hallacas, pan de jamón y ensalada de pollo lejos de su querida familia. Sin embargo, esta vez compartió junto amigos venezolanos y de otras nacionalidades quienes como ella llegaron a Chile para hacerse un nuevo futuro.

Para conseguir algunos ingredientes en Santiago tuvieron que dar muchas vueltas. “Especialmente para pillar hojas de plátano para las hallacas y alcaparras; pero del resto todo fue de fácil acceso. De no conseguirlo me reinventaba pero trataba de resolverlo”, concluye.

RECUADRO

El Burrito sabanero

En toda América Latina es conocido el “El Burrito sabanero”, un hermoso villancico infantil navideño que narra la travesía de un niño que va montado en su burro camino hacia Belén para conocer al niño Dios. Este conocido tema fue compuesto por el venezolano Hugo Blanco en 1972. En 1976 Hugo forma el grupo infantil La Rodillita conformada por el coro de “Niños de Venezuela” y graba un disco donde la canción fue interpretada por un muchacho de 8 años; el tema alcanzó mucha fama en muchos países latinos. Hoy en día la tonada del “El Burrito sabanero” sigue siendo un clásico que encanta a los chicos y enciende el recuerdo de la infancia en los adultos.







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Versión Principiantes – A2


Navidad venezolana en el extranjero

La Navidad venezolana es netamente familiar. En muchas casas desde el 15 de noviembre se hace la decoración del arbolito y se arma el tradicional pesebre al son de la música alegre y popular de los villancicos navideños.

Sin embargo, debido a la situación política y socioeconómica del país, el fenómeno de la emigración de los venezolanos ha transformado el sentimiento navideño. A partir de 1999 cerca de 2.5 millones de personas han abandonado esta nación apostando por una mejor calidad de vida.

Según estadísticas de la OEA, los territorios preferidos por los migrantes venezolanos son EE.UU., España Colombia, Chile y México (en 2017 también hubo un incremento de cifras hacia Perú). Esto se debe a las oportunidades de trabajo y la situación económica actual de esos países.

Crear una vida nueva en un país ajeno no es fácil, sobre todo cuando se empieza desde cero pero la tenacidad, la fe y el “echarle pichón” a la vida está presente en la actitud de cada uno de los venezolanos.

Uno de los retos más grandes para todos los venezolanos en el extranjero es encontrar los ingredientes para preparar las recetas tradicionales. Además el festejo es más pequeño y con compatriotas y amigos, ya que muchas veces una buena parte de la familia sigue en Venezuela o vive en otros países.

Para muchos esta es una época de melancolía y nostalgia que deben enfrentar reinventando sus costumbres, adaptándolas y apoyándose en las personas cercanas que tienen en su nuevo hogar.

Comprensión

A continuación verás las preguntas de comprensión del texto. Lee y escucha el texto para responder a las preguntas. (Te recomendamos leer primero y escuchar después)

Navidad venezolana en el extranjero

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Gramática y Usos

A continuación encontrarás dos documentos PDF con la explicación del Uso y Gramática.

A2 ‘Vocabulario de Navidad

B2 ‘Subjuntivo expresión de deseos .

Vocabulario

Navidad venezolana

Vocabulario Resumen.

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